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jueves, 19 de enero de 2012

"Integrados"....




Hasta ahora la ciudad triste nos apagaba en matices de negro y gris. Cada edificio era el tono de una misma escala cromática... homogeneizando un abrazo sombrío y desalentador. La roca y el cemento se habían convertido en prisiones para nuestros espíritus libres. Sólo eramos bichos muertos sobre el arcén. Nos movíamos pero eran estertores... reflejos de una vida consumida. Me asfixiaba aquel sobrevivir de la manada. – ¿Te gustaría salir corriendo?- y siempre era la misma pregunta a la que me aterraba contestar. Agachaba la cabeza y hacía como si no escuchase las voces en mi interior- ¿Te gustaría?.-

Todo aquello formaba parte de una fórmula que yo desconocía. Una ecuación que alguien había calculado para saber cuanto tenía que aplastarnos para que siguiésemos trabajando... sin que el descontento nos levantase. No eramos felices pero tampoco sabíamos que hacer para cambiarlo... aquella era la única existencia que habíamos conocido. Pintábamos el interior de nuestras casas de colores pero la realidad que nos construían en el exterior... seguía enquistándose sin remedio.

Un día cualquiera mi amigo un millón doscientos veintisiete mil cuarenta y tres se dibujó un corazón verde sobre la piel del pecho. Salió a la calle siendo el mismo número de siempre, con la plomiza camisa tapando la rebeldía, se le intuía distinto. Era una forma de caminar, una media sonrisa ocultando algo… parecía uno de esos niños a los que la escuela aún no ha podido enseñar a no divertirse. No podíamos dejar de mirarlo y no sabíamos por que. Antes de llevárselo preso me confeso su pecado y sentí miedo al saberlo, que no se me notase la rareza, que no empezase a comportarme como si no hubiese perdido la esperanza…

Borré mis huellas de todos los colores felices de casa. Pinté las habitaciones de tristeza... quemé mis ideas y empecé a pensar igual que me comportaba... todo fue inútil. Los perros siguieron su rastro hasta dar conmigo.- Humano tres billones setecientos seis mil... se le acusa de intentar ser diferente....- y acabé atrapada en una prisión más pequeña... Yo no había hecho nada pero era tarde para defenderme.

Le pusieron precio a mi libertad; cada idea revolucionaria que entregase... cada cachito de inteligencia que les diera equivaldría a diez minutos menos de condena. Cumplí siete de los ocho años y pude salir a un mundo muy distinto al que abandoné. Nos habíamos sacrificado y la ciudad parecía haberse contagiado de nuestro esfuerzo. Todo se había llenado de color y ya no era la tumba que abandoné. Helicópteros de limpieza lanzaban cubas de pintura allí donde empezaba a deslucir. Ríos de colorante impregnaban cada calle... arrastrando a los transeúntes que también quedaban teñidos en la operación. Los responsables de la ciudad la habían pintado de optimismo y los perros velaban por que nadie manchase las paredes de verdad. Nuestro incidente les sirvió para darse cuenta ...de que la ilusión de libertad nos tendría mejor controlados que el desánimo... el sistema nos había integrado a su manera... habían transformado la ecuación para un mismo resultado.

martes, 17 de enero de 2012

Spiderman loves Caperucita, pero ella esta harta




Creo que Caperucita se casó sobre el ochenta y tres. Estaba enamoradísima de Spiderman y hacían muy buena pareja pero... poco a poco... se fueron distanciando. El, con la excusa de salvar el mundo, nunca pasaba las noches en casa. Para ella era muy duro tener que ver todas aquellas publicaciones que lo emparentaban con tal o cual heroína... ella que había renunciado a su carrera por el y se pudría sola...en un cuchitril sin apenas ventilación.

Sólo se sentía algo viva cuando venía el lobo y se contaban viejas batallitas...le encantaba pasar las horas muertas con su antiguo enemigo. Cada vez quedaban más, se sentían más a gusto y... una cosa llevo a la otra.

Tuvo siete cachorros y ninguno se parecía Peter Parker. Demasiado peludos... de patitas oscuras y voz ronca...

Después de aquello se marcho. Quería cuidar a sus hijos... independizarse ...y ser feliz. Quería volver a recuperar su vida desde antes de tener la Caperuza Roja,...cuando la conocían por su nombre... Casiopea, y no estaba obligada a llevar la misma ropa aunque estuviese sucia...cuando sólo era una persona conviviendo con mucha más gente.